Hace poco me di cuenta que dejé de estar enojado con "lo que no fue". Pasé un montón esperando que las cosas cambiaran, porque me parecía "más justo" que así fuera.
Ese enojo, por un lado me dio energía para "pelearla", por el otro me sacó completamente de eje ¡me la pasaba peleándola!
Estaba tan convencido de que las cosas tenían que ser como yo quería, que en el cuerpo (y en la mente) me dolía la amargura de sentir que esto pasaba contra mi voluntad y que no lo quería aceptar.
A veces a las personas buenas les pasan cosas malas... y lo que sentía aún peor era que, a veces a las personas malas les pasan cosas buenas... Nada es justo, simplemente las cosas son como son.
Como una herida abierta que no se cierra nunca, lo que no aceptaba era un constante "arrancarse la cascarita", volver a hacer el tajo, seguir sangrando.
A veces hay que plantarse en frente de la adversidad, de eso que no podemos tragar, para mirarlo a los ojos y decir "acepto que estés acá".
Es algo parecido a quitarse la venda, ver las cosas como son, y eso caramba sí que duele cuando no es lo que esperábamos.
Ahí, mirando a los ojos a mi peor pesadilla: "esto no va a cambiar nunca", "realmente no le importo", "esto no tiene arreglo", "me olvidé de mí", "hice de todo esperando algo a cambio y nunca llegó"... ahí, mirando a los ojos a LO QUE ES, lo acepto.
Y esta aceptación es tipo: "OK, ACA ESTAS, AHORA TE VI, SE COMO SOS, NO ME ENGAÑO POR MIEDO AL DOLOR"...
Y ahora que veo lo que realmente está pasando, desilusionado, sin esa venda, le digo a lo que veo: "OK, AHORA QUE TE VI, SE LO QUE TENGO QUE HACER" y pongo manos a la obra...
Y aunque nada esté resuelto, la herida siempre abierta empieza a cerrarse. Empiezo a sanar, la negación desaparece, empiezo a sentirme mejor... ya no me resisto frente a lo que sucede.
Desde la cicatriz que recorre mi nuca, desde el diagnóstico de un tumor cerebral y desde las esperas o "paciencias" que tengo que tener con el sistema médico o mi recuperación... ACEPTAR LO QUE ES se convirtió en la forma de sanar más rápidamente la cirugía, de sanar mi mente tratando de buscar una causa, sanar mi juicio sobre mi mismo y sobre los demás.
Ahora mi foco está puesto en estar bien... para estar bien, tengo que reconocer que antes todo estuvo mal, no?
Me doy cuenta que son términos intercambiables ACEPTAR y SANAR... y que BUENO o MALO tienen mucho más que ver conmigo y lo que siento que con una verdad incuestionable. Pienso sacarle todo el jugo que pueda a lo que me pasa, transformar el algo "bueno" cada cosa "mala" que me suceda.
Aceptar es sanar. Sanar es aceptar.
Para enfrentar esto, necesito a todos mis recurso. Sostener esa venda, autoengañarme, siquiera enojarme, no sirve de nada.
Si niego, la herida sigue abierta. Si acepto, sano.
¿Mi siguiente paso? Ahora que estoy sanando, ahora que veo lo que es, ahora que se lo que tengo que hacer... no me para nadie :)
No te resistas, animate a ver.

