Estoy en un avión. Y no me explotó la cabeza... mi mente había fabricado la imagen de que mi cerebro iba a explotar en el aire como explotaban las cabezas de los marcianos en "Mars Attack".No es que tuviese que temer, ya que mi médico me dio autorización para hacer este vuelo.Bueno, con el miedo ya sabes cómo es, no? A veces no tiene que ver con la lógica si no con lo que desesperadamente queremos evitar.Voy camino a Londres, a ver unos amigos y unas exposiciones. Es un viaje de dos horas, Y cuando no tengo nada para hacer, medito o escribo... y cada vez más, la escritura se vuelve una actividad contemplativa: escribo, observo, no juzgo, sigo escribiendo.Aún estoy a la espera de los resultados de mi primer chequeo, y todo lo que hago pasa por el filtro de aprovechar este tiempo, de no hacer la espera un desperdicio.Si los resultados son que necesito más tratamiento, al menos hice todo lo que podía con este tiempo. Si los resultados son que no necesito más tratamiento, mi vida no estuvo en suspenso por algo que no sucedió.Ayer, hablaba con una gran amiga, que recientemente fue diagnosticada con un tumor maligno en su pulmón derecho.Y mientras hacíamos una llamada de audio por WhatsApp, uno a 12.400 km de la otra, hablábamos exactamente de eso: no sabemos cuál es el propósito de nada.Mientras lo estamos viviendo, no tiene sentido, y muchas veces asumimos para qué sirve lo que vivimos. Y te prometo que nos equivocamos.¿Para qué sirve un tumor? ¿Para qué le sirve a ella un cáncer? ¿Para qué nos sirven el dolor o la desilusión?Mi amiga, enorme creyente y practicante, hoy está enojada con todo.Los dos hemos hecho cosas buenas, y desde alguna perspectiva pareciera que no nos ha ido bien.Sorpresa.Ese deseo humano de prevenir el dolor y la enfermedad, siendo buenos y "haciendo las cosas bien" puede ser simplemente eso: nuestra esperanza, lo que queremos como premio a lo que hicimos.Sorpresa.A veces queremos entender y dar sentido, y resulta que no funciona...No sabemos cuál es el propósito de nada, simplemente se lo asignamos desde lo que queremos que suceda o tratamos de evitar.Creemos que podemos decidir sobre el propósito de las cosas, cómo usarlas, cómo darles sentido... somos parte de algo más grande, un tejido celeste, y cada cosa que sucede es un aprendizaje.¿Eso significa que hay sincronía entre lo que vivís vos y lo que vivo yo? Escucho a diario esto de "necesitaba leer justo esto", "no sabes lo bien que me viene lo que acabas de publicar", "parece que me estuvieras leyendo la mente", "eso lo escribiste para mí" y otros grandes éxitos. Amo eso <3Hay una danza entre la luna y el mar... hay una danza entre las estaciones y el árbol, y por supuesto entre cada evento humano.No cabe en nuestra cabeza el tamaño, o el sentido, de lo que vivimos. A veces por forzar aquello que queremos que sea nos olvidamos de lo que realmente está pasando aquí, delante de nuestros ojos.Con esta amiga, ella enojada y yo completamente empático con su enojo, coincidíamos en algo que nos sorprendió cuando ambos dimos a conocer nuestros desafíos: nos cubrieron de amor, cambió la forma en la que nos vimos a nosotros mismos, y nos pusimos a hacer todo lo que demoramos en hacer en nuestra vida.Y esa demora aplica a lo que teníamos que hacer por nosotros mismos, y las situaciones con las que queríamos "hacer las paces". El Buda hubiera dicho: "y lo peor es que creemos que tenemos tiempo".Si yo hubiera seguido creyendo en que no servía de nada escribir, no estarías leyéndome en este momento. No sabía el propósito de mi escritura, hasta que me reconocí que hace 36 años que escribo, que hace seis años había abierto una cuenta en WordPress sin escribir ni una entrada, y ahora escribo desde mi teléfono en un avión y con miedo a que mi cabeza explote. A veces, casi siempre, no sabemos el propósito de nada.¿Y cuál es el sentido detrás de estos sinsentidos? Aprendemos, siempre que nos abramos a la lección. Y yo ya no me cierro a nada, no hay tiempo.Mi amiga y yo aprendimos a no postergarnos, a no jugar a que tenemos tiempo, a decir más "te quiero" y más "te amo", a darnos permisos, a decir que "no" más seguido, a no forzarnos, a dejarnos amar...En definitiva, frente a la adversidad uno puede confundirse y llegar a creer que es una mala noticia.Sorpresa.Hay siempre un bien mayor, y si le abrimos la puerta, pasará a través nuestro, y allí aparecerá el sentido. Somos parte de algo más grande.Ya el vuelo lleva más de una hora de recorrido y releyendo lo que he escrito creo que apruebo en coherencia, hasta aquí al menos. Y mi cabeza no explotó. Primer viaje en avión desde el desalojo de Mike, un paso más, un miedo menos, una zona de confort un poco más grande.La última sorpresa, fue abrir hoy "Un curso de milagros" y encontrarme con la frase de hoy.... si crees que era "No sabemos el propósito de nada" estás en lo cierto.El mundo es sincrónico, todo sucede por algo, aunque no sepamos desde este lugar por qué pasan las cosas. Todo está lleno de amor.

