Todos tenemos razón. Todos sentimos cosas cuando alguien nos hiere, y eso nos ciega... y ya no vemos nada, y para este cerebro, que está encerrado en lo profundo del cráneo a siete llaves, lo que sentimos es más verdadero que cualquier verdad. Ahí, es donde se acaba el juego.Todos tenemos razón, y la razón está sobrevalorada, es más común que el agua, o el aire... la lógica lo resiste casi todo.Todos tenemos razón, y esperamos que nos den más, nos ponemos ciegos frente a la posibilidad de que la argumentación cartesiana supere a ese dolor que nos parte: nosotros, somos nosotros los que estamos en lo cierto.Todos tenemos razón, y nos vanagloriamos de ello al contar nuestras penas y las cosas que hemos vivido.Todos tenemos razón, y para nosotros el otro es simplemente un puñado de suposiciones que justifican, explican, hacen un patrón, con lo que nos ha tocado vivir.Todos tenemos razón, somos una máquina de generar argumentos, de ver hilos conductores, de vincular causa y efecto.La verdad es que no entendemos nada. No sabemos nada sobre el mundo que nos rodea, somos profundamente ignorantes. Vamos a ciegas tratando de entender el mundo ¿La razón? Está simplemente sobrevalorada, lo realmente escaso es la empatía.La razón la tiene cualquiera, ponerse en el lugar del otro es lo realmente escaso. Eso, no lo hace cualquiera.Si quieres ganar una discusión, ponte en el lugar del otro, siente lo que siente, desármalo por dentro... y por favor, no me des la razón, gracias, porque ya lo sabes: de eso, ya tengo.

