Relaciones

Mi perro es mi faro

e7a78-pavel-nekoranec-718830-unsplash.jpg

Mi perro está enfermo. No parece mortal, aunque es un proceso de desgaste enorme que se lo ha ido consumiendo desde el mes de mayo de este año: primero empezó con una infección en una uña, que unos meses después y fuera de control se cobró un par de falanges.El jueves pasado finalmente la veterinaria decidió que lo mejor era amputarle el dedo, porque esa pequeña y persistente herida ya no cerraría jamás.Supuestamente, esa acción tenía que terminar con unos casi seis meses de tratamientos diarios, medicación y preocupación. No fue así.En el quirófano se agarró una infección y en el primer control de su herida, en esa pata de tres dedos, aparecía el líquido brillante y pegajoso que anticipa la defensa del cuerpo ante las bacterias. Sí, me cuesta mucho decir la palabra "pus"... vengo intentando hacer desaparecer todo signo de infección desde hace ya seis meses, y estoy tratando de eliminarla hasta de mi propio lenguaje.Justamente, para que una herida infectada pueda curarse, a veces hay que abrirla, drenarla, "cortar por lo sano"...Félix es mi compañero, mi constante con quien he recorrido el mundo. Nació en Argentina, y nos conocimos un par de semanas después de que Theo murió de leucemia. En ese momento, en abril de 2011, le dije a mis amigos y familia: "no puedo hacer todo bien, lo siento mucho, no puedo vivir sin un perro". Acababa de mudarme a Buenos Aires después de ocho años en España, volví a estar con mis padres que estaban en edad de jubilarse, a conocer a mis sobrinos con quien no compartía más que alguna reunión familiar cuando cruzaba el Atlántico... tenía muchas expectativas de lo que iba a ser "volver". Aunque yo me desplacé físicamente desde Europa a Sudamérica, haciendo el viaje inverso que había hecho en 2003, el lugar del que me había ido ya no existía y pude sí estar cerca de mi familia, pero habíamos crecido en direcciones diferentes.Theo había enfermado y murió en mis brazos. Yo estaba recomenzando mi vida en un país conocido-desconocido, con muchas cosas diferentes dentro de mí y en los que me rodeaban. Ninguno de nosotros éramos los mismos, me sentía profundamente desconectado y aislado.Así fue como, gracias a la amiga de una amiga, terminé en un criadero de Schnauzers Gigantes. Acababan de devolver a un macho de tres meses con temblores en una de sus patas sospechando que había tenido moquillo.Me senté en el suelo, el cachorro vino hacia mí y se sentó pegado a mi cadera e inclinó todo su peso sobre mi cuerpo. Suspiró. Y yo lloré. Extrañaba mucho a Theo, y me daba cuenta de que todo lo que estaba pasando alrededor mío era demasiado, que necesitaba una constante, algo que empezara a dar orden a mis días.Nunca un clavo saca a otro clavo, nunca un duelo se cierra cuando se abre una relación nueva. Ergo, queridos amigos "no puedo hacer todo bien, lo siento mucho, no puedo vivir sin un perro" y una semana más tarde se vino conmigo.No fue fácil. Le puse Félix porque nació un seis de enero, y en el Santoral Católico es "San Félix", al menos eso era lo que contaba... en realidad, le puse ese nombre porque detrás de eso estaba yo entonces, la búsqueda de la felicidad. Curioso, porque luego descubriría que la felicidad no se busca, si no que se encuentra (es una forma de ver las cosas, no un estado de situación). De cachorro ya era más grande y pesado que mi perro anterior de adulto. Y aún la presencia de Theo llenaba cada rincón y comparación. Fue cruel con los dos, y muy egoísta haber decidido no esperar un poco más para adoptar una nueva mascota.Vivir con Félix es como entrenar un dragón, o domar una pantera. Es un animal salvaje, poderoso, noble y con una enorme devoción por los humanos. Y en su contracara está atento a los descuidos, glotón, posesivo y obsesivo, testarudo y feroz si alguno de su manada está en peligro. Yo he aprendido a ser menos civilizado a su lado. Le encanta el agua, el barro y perseguir gatos o conejos. Su mejor sentido es el olfato, si la intuición no cuenta.Yo sé que nuestro tiempo tiene principio y fin. No creo que el final esté cerca, aunque no quiero imaginarme qué sucederá después si esta misteriosa bacteria... no quiero ponerlo en palabras, dejémoslo así. Hoy agradezco que me haya sacado de todos los espacios oscuros, haya sido mi constante en un mar de cambios, hayamos recorrido ya cuatro países juntos y dos continentes.En la fragilidad de nuestro tiempo juntos, voy a asegurarme que la felicidad no sea una circunstancia que se crea si no un sentimiento que se alimenta, que cada momento esté lleno de amorosa presencia, porque así siempre lo fue de su lado.Anne Lamott, en su libro "Pájaro a pájaro", tiene una frase que me atravesó el corazón: "Los faros no corren por toda la isla buscando botes para salvar. Ellos se quedan ahí, brillando". Félix ha sido mi faro durante mis viajes, mis desafíos y este último año de mi recuperación... hoy me toca ir hacia él, para asegurarme de que siga brillando todo lo que su luz pueda dar.

Tu alma gemela no existe

De chicos (y de grandes) nos hicieron creer que hay UNA persona para cada uno "allí afuera" y que en algún lugar nos está esperando.Es como si nuestro destino estuviese escrito, y el amor de nuestra vida estuviera decidido allá arriba. Esto también vale para quienes sienten que ese amor no existe, o les han dicho que pasarán la vida solos, que no son amables, que por ser del modo que son nadie los querrá nunca. Extrañas certezas que nos ponen en la cabeza, no?Esperamos ese amor al primer flechazo, y que esa persona se convierta en "todo aquello que nos falta", que complete ese vacío, que lo haga como si hubiera estado diseñada para satisfacer ese deseo... creo que al verlo así, es fácil darse cuenta que esa persona no existe.No es que no tengamos ese deseo, queremos la solución mágica, el amor a medida, el compañero perfecto.De pronto, quizá, conozcas a alguien que encienda todas tus alertas, te haga vibrar por dentro. Eso, decía Eduard Punset, es un montón de química y búsqueda de sentido en un encuentro en donde las hormona, neurotransmisores, y nuestra mente buscan patrones y quieren "darle sentido" a todo. Realmente QUEREMOS que esa sea LA persona, es un salto químico para hacer la apuesta de dedicarnos a este Ser y a nadie más, queremos que la búsqueda termine¿Esa "ilusión" significa que hemos encontrado a nuestra alma gemela? Creo que al verlo en estas palabras, puede ser más fácil reconocer que quizá es más nuestra voluntad y nuestra química que otra cosa.Y esa química es tan poderosa que en medio de todas esas coincidencias increíbles que tenemos con quien acabamos de cruzarnos, cuando aparece la primera diferencia, no nos importa nada ¿Pasa demasiado tiempo en el baño? ¿Se mira demasiado al espejo? ¿No practica meditación? ¿No recicla? ¿Come carne? ¿Odia "La casa de papel"?Quizá llegues a pensar que estas diferencias son terribles, que el hechizo se ha roto, que existe alguien más perfecto que este ser (que ya no es tan adorable) ¿Existe? ¿Estás perdiendo el tiempo con él?Quizá no, quizá hay que alimentar aquello que nos une, porque... "oh sorpresa", las almas se vuelven gemelas.Compartimos gustos musicales, las tradiciones de la familia del otro, vamos a la cama juntos o vemos una serie, hasta vamos a la playa cuando lo que nos gustó siempre fue la montaña... hasta disfrutamos descubriendo con el otro.De a poco nos encontramos coincidiendo en lo que nos gusta comer de postre, o sobre aquella idea política que antes podíamos llegar a aborrecer.Y así, sin darnos cuenta casi, nos vamos convirtiendo en gemelos, en almas que resuenan, y hacen su camino juntas... ¿Por cuanto tiempo? Por el que dure el camino.De eso se trata, de alimentar la coincidencia, de resonar con el otro, de compartir el camino, de "hacerse gemelos" en la diferencia enriqueciéndonos del otro.Tu si tu alma gemela aún no existe, podés empezar a crearla ahora.

Todos tenemos razón

46044-img_6859-1.jpg

Todos tenemos razón. Todos sentimos cosas cuando alguien nos hiere, y eso nos ciega... y ya no vemos nada, y para este cerebro, que está encerrado en lo profundo del cráneo a siete llaves, lo que sentimos es más verdadero que cualquier verdad. Ahí, es donde se acaba el juego.Todos tenemos razón, y la razón está sobrevalorada, es más común que el agua, o el aire... la lógica lo resiste casi todo.Todos tenemos razón, y esperamos que nos den más, nos ponemos ciegos frente a la posibilidad de que la argumentación cartesiana supere a ese dolor que nos parte: nosotros, somos nosotros los que estamos en lo cierto.Todos tenemos razón, y nos vanagloriamos de ello al contar nuestras penas y las cosas que hemos vivido.Todos tenemos razón, y para nosotros el otro es simplemente un puñado de suposiciones que justifican, explican, hacen un patrón, con lo que nos ha tocado vivir.Todos tenemos razón, somos una máquina de generar argumentos, de ver hilos conductores, de vincular causa y efecto.La verdad es que no entendemos nada. No sabemos nada sobre el mundo que nos rodea, somos profundamente ignorantes. Vamos a ciegas tratando de entender el mundo ¿La razón? Está simplemente sobrevalorada, lo realmente escaso es la empatía.La razón la tiene cualquiera, ponerse en el lugar del otro es lo realmente escaso. Eso, no lo hace cualquiera.Si quieres ganar una discusión, ponte en el lugar del otro, siente lo que siente, desármalo por dentro... y por favor, no me des la razón, gracias, porque ya lo sabes: de eso, ya tengo.