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Lucas Casanova - Budismo / Terapia Transpersonal / Yoga / Neuropsicología / Meditación

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Reparar </3
21 de diciembre de 2017
Budismo en zapatillas
Reparar
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Reparar

21 de diciembre de 2017
Budismo en zapatillas
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Hace unos días tomaba unos mates con una consultante: yo aquí en el invierno polar nórdico y ella por Skype en Buenos Aires con un calor típico del mes de diciembre (temperaturas elevadas en la atmósfera y en todo lo circundante).Estábamos hablando del perdón, de la relación profunda y compleja con su pareja y mi necesidad de conocer un poco más sobre cómo era la relación con sus padres cuando era chica. Mi enfoque la desanimó un poco, porque acostumbrada a que la lleve a "qué sentís ahora" o "qué te pasa a vos", parecía que quería meterme en donde tantos terapeutas antes se metieron: el pasado.Estamos acostumbrados al perdón infantil, aquél que cuando nos hacen una macana (por ejemplo, me pegan) el otro al percibir mi reacción o sus sensaciones internas vuelve sobre sus pasos y pide perdón, queriendo borrar la acción. Esa especie de "borrón y cuenta nueva" es la forma en la que construimos nuestras interacciones en la niñez, y muchas veces en la familia.Reparar, es otra cosa... reparar es reconocer que esa acción sucedió, que lo que hice dejó huella y que quiero de alguna manera compensar mi acción anterior, al menos la parte de la que soy responsable: sea por lo que hice, dije, o por la intención que me guió en lo que sucedió.En el perdón adulto, podemos perdonar sin dar acceso: se que lo que pasó fue malo para los dos, no hay rencor, y tampoco  te quiero ya en mi vida.En el perdón adulto, es necesario también establecer cómo y cuál es la reparación: cómo serán las cosas de ahora en más, fijar acuerdos, establecer un curso de acción si queremos seguir juntos.La reparación a veces es desde volver a abrazar o hacer contacto hasta un plan de acción para evitar que algo que nos lastime vuelva a suceder. Ya no tenemos cinco años y el decir "¿Me perdonas?" o "Te perdono" no alcanza para garantizar que aprendimos de lo que pasó.Mi pregunta, mate por medio, con esta consultante era porque muchas veces nos educan en el perdón infantil y eso es lo que reproducimos en las relaciones adultas... Y ahí entonces, aprendemos a no perdonar como salida. Y la verdad que la ausencia de perdón (a nosotros mismos, a aquellos que nos hirieron) nos mantiene en alerta constante y poco nos permite pensar con claridad.El enojo, el dolor, la aceptación de lo que sucedió, son pasos previos para arribar al perdón. Y cuando llegamos allí habrá qué, si queremos sanar y seguir juntos, pensar una reparación.Reflexión: Hay cosas que por perdonarlas no deben quedar impunes; como abusos físicos o emocionales, manipulaciones o daños... Yo ahí puedo, si quiero liberarme de ese rencor o defensa que me carcome, perdonar. Allí perdonar es liberarse del miedo profundo a que aquello se repita, de ningún modo permitir acceso a la otra persona para que esto vuelva a suceder. Perdonar y preservarse pueden ir unidos... Eso, es reparar para con vos, es cuidarte. 

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MÚSICA
Lucas Casanova, Oslo, Norway

“Se feliz aquí, ahora y así”