Dejar entrar la luz

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Todo es nuevo. Todo. Los sabores, los olores, el tacto, el gusto... y la luz!!Todo parece mucho, aparentemente es algo natural cuando te operan así, como a mi.Siento resetearse y rearrancar cada sistema de mi cuerpo. Descubro cómo aquello que yo creía que era parte de mi eran silenciosos síntomas de un proceso que nadie sabe cuando empezó y que parece llevar una década o dos conmigo: vista, fuerza, mandíbula, dolores o molestias en diferentes partes del cuerpo.Como los bebés que entran en la vida, todo parece fuerte y desde poder toser, liberar gases, mantener la concentración es algo nuevo. Esto lo escribí de a trozos, respirando, parando, siguiendo y sonriendo al ver que era capaz de retomar el hilo.Estoy fascinado con el milagro cotidiano que es la vida. Somos tan frágiles y vulnerables a la vez ¡Y tan resistentes!Me desconectaron todos los cables, vías y catéteres. Autónomo, como en mi profesión jaja... otro milagro.Hoy de a poco empecé a dejar entrar la luz por la ventana en el hospital. Quise escuchar música y aunque era mi favorita sonaba a ruido y latosidad. Entonces empecé a cantarme a mi mismo, canciones dulces... y de pronto mi hemisferio derecho me empezó a cantar: mucho pop aparentemente (la primera fue “Beautiful Stranger” de Madonna, mucha lógica si lees la letra).Mi mente está en plena expansión. Literal. Mike Wazozki medía tres centímetros de diámetro. Digamos que una pelota de ping pong criada en un lugar un poco extraño. Mi cerebelo está recuperando espacio y es fascinante ver este proceso desde dentro.Confucio decía que “Tenemos dos vidas. La segunda empieza el día que descubrimos que tenemos una sola”. Esta vida nueva es HOY. Foto de este post: Sandra Cabrera de Argentina. Gracias por tu ojo mágico.