Capaz llegaste acá con una mezcla de curiosidad y desconfianza. Escuchaste que el budismo, la meditación, “el trabajo interior” sirven para lo que cargás, pero también te sonó muchas veces a frase de taza.
Te sentás a meditar porque te dijeron que te iba a hacer bien. Cerrás los ojos. Y en lugar de la calma que prometía el video, lo que aparece es otra cosa.