Capaz llegaste acá con una mezcla de curiosidad y desconfianza. Escuchaste que el budismo, la meditación, “el trabajo interior” sirven para lo que cargás, pero también te sonó muchas veces a frase de taza.
Te bajaste la app, hiciste todo como decía la voz tranquila. Y a los pocos minutos, en lugar de la calma prometida, sentiste que la ansiedad subía en vez de bajar.
Te sentás a meditar porque te dijeron que te iba a hacer bien. Cerrás los ojos. Y en lugar de la calma que prometía el video, lo que aparece es otra cosa.